viernes, 14 de septiembre de 2007

Federer - Vilas. Vilas - Federer.
















Vilas - Federer

No es casualidad que el pasado domingo, en la final del Abierto de los Estados Unidos, haya sido Guillermo Vilas quien lanzó al aire la moneda para ver si Roger Federer o Novak Djocovic comenzaban sacando en el partido.

La presencia, en el Arthur Ashe, del mejor tenista argentino de todos los tiempos no hace más que remitir a la mítica imagen de Willy pegando un salto inmenso, cuando el 11 de septiembre de 1977 se coronaba campeón del US Open tras vencer a su archi rival, Jimmy Connors. Una hazaña que ningún otro argentino repetiría en la historia de este deporte.

Claro, la sede era otra: el West Side Tennis Club de Forrest Hill y la superficie era polvo de ladrillo. Vilas había tenido su mejor año en el circuito, consagrándose campeón de Roland Garros unos meses antes y llevaba en sus espaldas la enorme presión de llegar a ser el número uno del mundo. Era lo único que le faltaba para coronar un año inolvidable en su vida profesional.

En aquel momento, antes de comenzar a jugar el último Grand Slam del año, Ion Tiriac, recordado entrenador de Guillermo, le dijo “Si hacés un esfuerzo grande y ganás el US Open, vas a ser el mejor jugador del año y, por supuesto, el número 1”.

Parece que estas palabras de aliento surtieron efecto en Vilas, quien jugó un torneo increíble y, tras el fallido drive paralelo de Connors, la gloria se le vino encima.

La cosecha de 1977 había sido la más fructífera de todas, siendo los dos Grand Slams obtenidos, la mejor recompensa al esfuerzo y el trabajo. Quizás, la envidia, hizo que Jimbo (tal es el apodo de Connors) se retirara de la cancha sin saludar a su rival.

Para aquellos que gustan de los datos de color, diremos que el mismo día que Vilas ganaba el torneo, Boca perdía la Copa Libertadores frente al Cruzeiro. Pero, sorpresa: la transmisión del partido de Willy alcanzó los 42 puntos de rating siendo así, el evento deportivo más visto de la jornada.

Por suerte, la literatura nos permite saltos espacio-temporales que, sin que nos demos cuenta, nos depositan otra vez en la actualidad.

El domingo pasado asistimos, una vez más, a un nuevo record de quien, para muchos, es el mejor jugador de tenis de todos los tiempos. Sí, estamos hablando del suizo Roger Federer: la maquinita perfecta, el reloj suizo, el Señor de los courts. El domingo pasado quedó demostrado por enésima vez, porqué este hombre es el indiscutido número uno del mundo. ¿Por qué? Porque sin desarrollar un juego brillante, supo comandar el partido en los momentos clave; porque deshizo psicológicamente a su rival; porque sus mejores golpes alcanzaron la genialidad cuando fue necesario; y porque el domingo pasado, la maestría ganó su cuarto US Open consecutivo. Así, el suizo se convirtió en el único jugador de la historia del tenis en ganar Wimbledon y el Abierto de los Estados Unidos por cuatro temporadas seguidas. Por eso, este hombre es el mejor.

¿Vale la pena decir que este señor de 26 años está a dos torneos de alcanzar el record de Pete Sampras como mayor ganador de Grand Slams? ¿Vale la pena mencionar que de las 14 finales de los torneos mayores que disputó, sólo perdió 2? Sí, claro que si. Esto es lo que hace grande al suizo.

Algunos dicen que la espina que tiene clavada por no haber podido aún conseguir el título en Roland Garros, es lo que impide nombrarlo mejor jugador de todos los tiempos. Pero sólo hace falta verlo desplegarse en una cancha de tenis, para darse cuenta de que Roger Federer nació para ser el mejor, por lejos y por mucho.

Además el suizo lleva 138 partidos ganados en la serie de torneos de Grand Slam pero, ¿quién es el que tiene 139? Si, ese es Guillermo Vilas. Esto no hace más que hablar de la grandeza de ambos jugadores.

Algunos dirán que las épocas son diferentes, que son situaciones incomparables, que los estilos de juego y las velocidades son otras. Es cierto. Por eso no se compara un jugador con otro. Por eso la genialidad de cada uno se mide con la de sus contemporáneos.

Vilas supo ser número uno, ser el mejor, en la época de Jimmy Connors, de John Mc Enroe, de Illie Nastase. Todos nombres que figuran en los anales del deporte blanco.

Federer manda por sobre infinidad de excelentes jugadores que ni siquiera logran hacerle sombra. Podrán decir que Nadal es la piedra en su camino que no lo deja lucirse en el polvo de ladrillo. Es sólo cuestión de tiempo.


Uno zurdo; el otro, diestro. Uno supo reinar en el polvo de ladrillo; el otro, imbatible en las superficies rápidas. El pasado y el presente. Dos número 1. Señoras, señores: Guillermo Vilas – Roger Federer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fe de erratas: En un pasaje del texto dice que Boca perdía la copa libertadores. Ayer me aclararon que no perdió la copa, sino el partido que jugaba con el Cruzeiro.
Se agradece la aclaración y se hará extensiva a la fuente consultada.
Saludos,

Evi.

pAblo dijo...

sí, sí, claro, pero la errata no la arreglaste el otro día al aire!!!!!
besos a tod@s y recuerden la advertencia para este jueves