jueves, 23 de julio de 2009

Tierra.

1 comentario:

Nora dijo...

Eran blancas las plumas de los pájaros y blanca la piel de los animales.Azules son, ahora, los que se bañaron en un lago donde no desembocaba a ningún río, ni ningún río nacía. Rojos, los que se sumergieron en el lago de la sangre derramada por un niño de la tribu Kadiueu. Tienen el color de la tierra los que se revolcaron en el barro, y el de la ceniza los que buscaron calor en los fogones apagados. Verdes son los que frotaron sus cuerpos en el follaje y blancos los que se quedaron quietos.( Eduardo Galeano, del libro Memorias del fuego)

Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Esa era la cuestión.Merecíamos desprecio y a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daba terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo.Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados, no más a partir piedras y a repartir garrotazos.Pero, uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevvivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida?. Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado más de un ratito en la tierra?»Eduardo Galeano, de su libro "Espejos"
desde todos los abrazos, Nora